Covid: reacción inmediata / Hiperconexión: 15 años de respuestas tibias

Hace exactamente 5 años, en una semana como esta, entrábamos en uno de los episodios más impactantes de nuestra historia reciente: el primer confinamiento en la mayoría de países debido a la pandemia de Covid.

 
 
 
 

Hoy, aquel período se siente a la vez cercano y lejano, pero su impacto ha dejado una huella significativa en la gran mayoría de las personas.

Un periodo en el que, forzados por las circunstancias, nos acostumbramos a hacer clic más que a bajar a la calle, a hacer clic en vez de quedar con amigos, a hacer clic en lugar de ir al cine, a hacer clic en vez de levantar la mano en clase, a hacer clic para trabajar, comprar… y un largo etcétera.

Desde un punto de vista sanitario, el Covid costó cerca de 160.000 vidas en España pero el clima general y las restricciones resultaron también en depresiones, estrés y ansiedad.

¿En qué medida se puede atribuir el auge considerable de los trastornos psicológicos y de la soledad no deseada a los confinamientos, en comparación con otros factores?

 
 

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Todo apunta a que estas tendencias arrancaron en realidad años antes. En concreto a principios de la década 2010. Y esto en casi todos los lugares en los que disponemos de datos.

En 2019, antes de que llegara el Covid, un estadounidense pasaba de media 4 horas más solo que en 2013❗ Cierto, en 2020 eran 9 horas. [American Time Use Survey]

Entre 2011 y 2019, el número de fallecimientos por trastornos mentales y de la conducta en España aumentó un 50%. [INE]

Si en 2012 un 8% de las jovenes adultas en EEUU padecían ansiedad, en 2019 representaban un 22%. [US National Survey on Drug Use and Health]

En 2012, un 1/8 adolescentes de ese mismo país consideraban que la vida no tenía sentido. En 2019, eran más de 1/5. [Monitoring the Future]

En los 6 años pre-Covid los problemas de insomnio en España crecieron un 38%. La ansiedad un 29%. [Estado Salud de la Población – Ministerio de Sanidad]

Estas tendencias muy similares han ocurrido en países muy diversos. Algunos con serios problemas económicos, rentas bajas, nivel de paro elevado, etc. Otros con economías florecientes.

¿Cuál es el factor que ha influido de forma cuasi uniforme en odos estos lugares? Sin duda: la digitalización acelerada de la vida cotidiana, el trabajo, las relaciones, el ocio, etc.

Esta concurrencia no es suficiente desde un punto de vista científico para establecer una relación de causalidad entre ambos fenómenos, aunque cada vez más estudios sí lo están logrando establecer (CyberGuardians entre otros).

Pero como mínimo existe desde hace años un conjunto de indicios convergentes, graves y concordantes que invitan a una acción individual, colectiva y política más rotunda.

El Covid nos pilló por sorpresa y aún así nos movilizamos de un día para otro. En el caso del impacto de la hiperconexión en nuestras vidas llevamos 15 años y la respuesta sigue tibia.

¿A qué esperamos para tomar medidas mucho más rotundas para volver a introducir botones OFF en nuestras vidas?

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